Pero en estas elecciones generales no ha habido ningún tipo de ensayo ni propuesta, y eso que la tecnologÃa está lo suficientemente madura para facilitar el voto a distancia a ciertos colectivos y para implementar un voto mediante ordenador en los colegios electorales que ayudase a la hora de elaborar el recuento de votos y dar los resultados.
Aplicar el voto electrónico integral podrÃa ahorrarnos muchos árboles. El Estado imprime más de 908 millones de papeletas, equivalentes a unas 1.589 toneladas de papel. Para obtenerlo se necesita la madera de 22.246 árboles adultos de 20 centÃmetros de diámetro y 25 metros de alto. Y eso sin contar las que encargan los partidos y los sobres.
Que hoy se vote metiendo un papel en un sobre y el sobre en una urna no quiere decir que no haya tecnologÃa detrás. 11.000 PDA situadas en las mesas electorales se encargaron de enviar las cifras de participación y el recuento a 18 centros de recogida de datos, el mayor de ellos instalado en el Palacio de Congresos de Madrid. Primero se enviaron los datos de las elecciones al Congreso y luego las del Senado.
La dificultad de este sistema radica en la verificación del votante. No hay forma de comprobar que realmente la persona que se sienta al ordenador sea la que tiene el derecho a votar. El DNI electrónico facilitará su implantación, ya que dispone de los mecanismos de cifrado e identificación necesarios para asegurar la fiabilidad. Estos sistemas a menudo generan reticencias entre los usuarios, ya que serÃa posible, teóricamente, vincular un voto a una persona. Para evitarlo se mantienen separadas las fases de identificación del votante y la votación.
El siguiente nivel es la urna electrónica, un sistema de votación parecido al actual que requiere que el elector se desplace al colegio electoral. Una vez allÃ, sin embargo, la votación se realiza en una máquina dotada normalmente de pantalla táctil y con funciones adaptadas para personas mayores o con baja audición. El voto se realiza directamente en la urna y se contabiliza sobre la marcha, aunque algunos sistemas imprimen una papeleta de control que se deposita en una urna para garantizar que los resultados sean correctos. En las últimas elecciones presidenciales francesas la española Indra utilizó este sistema.
Por último existe la posibilidad de realizar un voto convencional e informatizar el recuento. Las papeletas de este tipo de elecciones incluirÃan a todos los candidatos y el votante sólo tendrÃa que tachar el que le interesa de la lista. Las papeletas se depositan en una urna y viajan hasta un centro de proceso donde son escaneadas a alta resolución y en el que se valida el voto. Las papeletas dudosas -normalmente las máquinas tienen una fiabilidad cercana al 90%- pasan a un grupo de observadores que se encargan de verificar la papeleta y decidir si es válida o si cuenta como un voto nulo. Este sistema se utilizará en las próximas elecciones de Londres en mayo y es lo que se conoce como ‘e-counting’, es decir, recuento electrónico. Para muchos, es el siguiente paso hacia una democracia informatizada.
Brasil. Es el primer paÃs del mundo en tener unas votaciones completamente electrónicas. Comenzaron sus primeras pruebas en 1996. Las máquinas de votación, fabricadas en Brasil, tienen un elevado nivel de fiabilidad. El mayor avance se ha producido en el tiempo de recuento de los votos, que ha pasado de varios dÃas a 12 horas desde que se instaló el sistema. Sus detractores señalan que las máquinas no ofrecen un comprobante impreso que sirva para auditar los resultados.
La India. Los votantes pueden elegir a sus candidatos en más de un millón de máquinas instaladas en todo el paÃs. La aplicación del voto electrónico comenzó en 1996.
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